miércoles, 13 de diciembre de 2017

EN LA MUERTE DE 'MANUEL JOSÉ SIERRA RUEDA'


                        EPISTOLARIO GRÁVIDO POR LA PASCUA DE MANUEL 

               

Armenia, 26 de noviembre de 2017


Maestro Jairo:

Cordial saludo.

Con la aciaga noticia de la sorpresiva y absurda muerte de Manuel J. al rodar por unas escaleras de la Fundación Domus Teatro en la ciudad de Cali, se me ha devuelto la película de no menos de cuarenta años de amistad con el viejo maestro. Me parece oportuno, estimado Jairo, traer a colación su columna de La Crónica del Quindío intitulada Elogio al buen Maestro, de mayo 18 del año corriente, en la que expresa usted al final de la misma: «Como Nietzsche, direccionaron sus reflexiones hacia la superación de una educación falta de pensamiento crítico y filosófico. Una educación democrática como un puesto de combate de ideas». Y citaba en la misma a dos grandes personalidades del pensamiento y la cultura en Colombia, Fernando González y Estanislao Zuleta, como ejemplo del discípulo que supera al maestro y que se supera a sí mismo. Pues ése fue también, a su manera y en su estilo, Manuel José Sierra Rueda. Ahora que está muerto es que recuerdo a un poeta querido el cual muchos devoramos siendo jóvenes, me refiero a Nikos Kazantzakis -el mismo de la película «Zorba el griego» que a tantos cautivó-, quien decía que los maestros son los que se ofrecen ellos mismos como puentes, por los cuales invitan a cruzar a sus alumnos, y que tras haber facilitado el cruce se desmoronan alegremente, al tiempo que los alientan a que busquen otros espacios y creen sus propios puentes. Sí, Manuel fue un amigo y un maestro hecho para la provocación del pensamiento, el cruce de caminos, la autosuperación en la alegría de la escritura y la confrontación en las tablas del teatro. Manuel, al que no volví a ver en lo que va de este siglo, pero al que siempre he tenido presente en mis mejores recuerdos de cuatro décadas. 

Hay personas que llegan a nuestra vida y muy pronto se van; otras se quedan un tiempo -corto o largo- dejando huellas en el corazón y ya nunca uno vuelve a ser el mismo. Manuel es una de esas personas, me dejó hondas enseñanzas de amigo presto y de maestro incitador al cambio. Paz en su tumba. 


Atentamente


Darío.




Armenia, 26 de noviembre de 2017

Hola Darío: 

Observando la foto que me envía Rosso y cayendo en la cuenta del segundo apellido que usted pone de presente, se me vino la imagen del teatrero y dramaturgo español Lope de Rueda. Dos coincidencias que los atan: Manuel como Lope fueron dos dramaturgos trashumantes: Lope en una carreta recorriendo plazas y barrios en Sevilla, y Manuel con tulas y maletos recorriendo los pueblos del Quindío (donde usted fue uno de sus histriónicos). Lope fue el pionero del teatro tragicómico español del cual bebieron todos, incluso Cervantes, que a sus 18 años vio por primera vez su teatrín marcando su propio estilo de escritor de comedias, farsas y entremeses. Sierra Rueda, venido de la capital, pero oriundo de San Gil, Santander, aglutinó en la Universidad del Quindío a todos los que atraídos por el afán de airear el ambiente rancio y parroquial de la provincia accedieron a su invitación. De esa experiencia floreció el teatro en el Quindío, apareciendo grupos como Casa Grande, Falcada, y otros. Hoy en día ha proliferado esta actividad y casi todos lo recuerdan como a un hombre-actor que con su serenidad y paciencia fue el abuelo bueno del teatro en esta parte de la Colombia desangrada. 

Abrazos. 

Jairo 



EN EL CEMENTERIO


En el cementerio caleño Jardines del Recuerdo, los asistentes, congregados en austera ceremonia junto al ataúd con el cadáver de Manuel, uno de sus más leales amigos de muchos años, Rubén Darío López, pronuncia unas sentidas palabras; acto seguido ofrece el micrófono a quien quiera decir algo antes de bajar el féretro a la tierra. Al instante, el escultor Roselved Pérez G. (Rosep) -venido desde Armenia- se decide de primero en tomar el micrófono... y declama de manera dramática: Definiciones para esperar mi muerte, del inolvidable Homero Manzi.


DEFINICIONES PARA ESPERAR MI MUERTE

Puedo cerrar los ojos lejos de las pequeñas sonrisas que conozco
escuchando estos ruidos recién llegados
viendo estas caras nuevas
como si de pronto los mil lentes de la locura
me trasladaran a un planeta ignorado.

Estoy lleno de voces y de colores
que juraron acompañarme hasta la muerte
como amantes resignadas al breve paso de mi eternidad.
Sé que hay recuerdos que querrán abandonarme
sólo cuando mi cuerpo hinche un hormiguero sobre la tierra.

Sé que hay lágrimas largamente preparadas para mi ausencia.
Sé que mi nombre resonará en oídos queridos
con la perfección de una imagen
y también sé que a veces dejará de ser un nombre
y será sólo un par de palabras sin sentido.

Estoy lleno de voces y de colores
unas veces recogidos en el sonambulismo de la marcha
otras inventados tras mi propia soledad
con ellos se integrará un cortejo final de despedida
se cambiarán en lágrimas y palabras piadosas.

Pero hoy, en medio de lo que todavía no he podido amar,
evoco a los marinos encerrados en las paredes altas de la tormenta
a los soldados caídos sobre yerbas lejanas
a los peregrinos que duermen bajo la sombra de árboles innominados
a los niños que yacen contemplando el yeso de los hospitales
y a los desesperados que entregan el último gesto
frente al paisaje final e instantáneo de la demencia.

(Homero Manzi)

Luego de tan dramática declamación, enciende su celular y lee con inspirado acento los versos que le enviara otro amigo el día del velorio:     

LA COMEDIA HA TERMINADO

«En los estrados de Dios»
(Manuel José Sierra. In Memoriam)

Otro teatro... Sin improvisación.

-...Señor Dios, allá al pie dejo mis cuentos,...
monólogos, diálogos y advocaciones,
algunos con un ala rota, aunque bien corren.
He escrito con humo la idea de tomar
con nuestro sino efímero lo arcano.
Queda la ceniza del anhelo...
y en este huir de mortales desplazados
a través de rutas o destinos, acaso mutilados, 
en nuestro afán de mejores convivencias 
recogemos truncos numerosos caminos.
Allá dejo los cuentos, con un ala rota... pero vivos.
El del vuelo del Espantapájaros, digamos,
que astilló sus caminos en las sombras 
festivas y ebrias de un cabodeaño cualquiera.
O el del Quijote, Señor, casi De La Mancha...
el mío propio -quiero decir- el del quijote que fui
durante tantos años, 
menos que un loco, 
un quijote lunático...

Mas, Señor Dios, 
se le ha escapado a Usted también de la mano
el haber podido asir con lo efímero lo arcano.
Quedan truncos los caminos de la tierra
al dolor que se siente y que se nombra.

Y yo sigo confiando, entre luces y sombras,
en quienes visitan a los muertos en los cementerios,
en la esperanza humilde y en la comunión cercana 
de los niños y los jóvenes que los acompañan.


(Donisio Stefan)
Integrante del Grupo Esperanza y Arena, de Bogotá.


MENSAJE HALLADO EN UNA BOTELLA


Tres días después del entierro de Manuel José, otra vez llueve a cántaros al sur de Cali, las aguas inundan la avenida quinta. En una esquina, un transeúnte se escampa en el alero de un negocio; parado sobre una caja vacía de cerveza que le han facilitado observa con cara preocupada cómo sube la inundación, papeles y bolsas plásticas giran arremolinadas al remansar en el recodo de la tienda; de pronto, el fortuito transeúnte ve flotando muy cerca de sus pies una botella de vidrio de forma poco usual, se agacha y la rescata; es una botella  idéntica a un pomo de cristal de esos en que guardaban sustancias los boticarios de la farmacias antiguas; de boca amplia y con tapa gruesa de corcho, la botella deja ver en su interior una hoja enrollada. Visiblemente sorprendido, el hombre saca su pañuelo y seca la botella con cuidado... «¡Esto es increíble!» murmura el sujeto para sus adentros... y procede a remover el corcho del frasco achaparrado. La hoja, enrollada y amarrada con una delgada cinta roja, sale con facilidad. El hombre abre su bolso de calle y deposita en él la botella con el corcho… En este momento de la historia, la inundación ha perdido todo interés para él. Desenrolla, ansioso, aunque con gran cuidado, la pequeña hoja como si se tratara de un secreto antiguo y lee en silencio lo siguiente: 

«Amigos: 

“La comedia ha terminado”.

“Solo sobreviven los aplausos que amasan el alma y el recuerdo”.

“Los textos que hemos compartido son bálsamo para los dolores del barro y fragilidad que nos envuelve”.

“La vida es primero un eterno monólogo, luego un drama o comedia y, finalmente, un verso en un epitafio”.

“Con la muerte culmina la función. El teatro de la vida cierra sus puertas y por las calles deambulan los recuerdos cogidos de la mano con la memoria. Quizás, a la vuelta, en la esquina, en el bar de la nostalgia y soledad, se embriaguen y lloren eternamente. O, tal vez, sean osados y viajen con el viento por el universo de la paz y alegría del deber cumplido. Dentro, en el recinto sacro de las tablas, un fantasma sonreirá, llorará, hablará, callará...”

Fraternalmente

Helmo’s Bosali»

El hombre, trepado en una caja vacía de cerveza cual náufrago de la posmodernidad, repasa a media voz el mensaje en letras negras escritas en una máquina al parecer de las Remington viejas, la enrolla de nuevo, la introduce en la botella y le pone el corcho. Sonríe feliz, piensa que su sobrino podría montar en el colegio una bonita obra de teatro.


Compilador:
Darío Iturregui Duque
Armenia, 12 de diciembre de 2017





lunes, 2 de octubre de 2017

EL COLECCIONISTA DE SIRENAS

Guillermo Quijano Rueda*
EL COLECCIONISTA DE SIRENAS.
DE ANDRÉS ELÍAS FLOREZ BRUM


Título: EL Coleccionista de Sirenas
Autor: Andrés Elías Flórez Brum
Educar Editores
120 páginas
Cuentos
2017
Desde que leí, hace ya más de dos décadas, la novela de Andrés Elías Flórez Brum, La vendedora de claveles, me convertí en lector apasionado de sus obras, por la agilidad de su prosa, su sorprendente enlace de los acontecimientos y la diversidad de caracteres que poseen los cientos de personajes que recrean sus páginas, contagiando alegría, creatividad y diversión.
Luego vinieron a mis manos, Los perseguidos, El visitante, El trompo de Arcelio, Viñetas de amor y de vida, Tres muñecas de cristal, y otras obras. Todas llenas de emociones que van desde la sana alegría, la nostalgia, la ironía, la ternura, el amor y los sinsabores del hombre en la sociedad.
A pasos agigantados, Andrés Elías, el escritor de Sahagún (Córdoba), se ha consolidado como uno de los buenos narradores colombianos, haciendo de su lenguaje un canto universal que llega tanto a niños, como a jóvenes y adultos.
Hoy, nos sorprende él y Educar Editores, con El coleccionista de sirenas, valioso texto de cuentos en donde la creatividad se manifiesta íntegra en sus títulos, la portada, los simpáticos personajes que atrapan al lector. El encadenamiento de los
hechos y la hermosa edición, muy apropiada para jóvenes y adultos que quieran solazarse con estas creaciones.
Aparecen en el libro diecinueve cuentos y es asombroso el hecho de que Andrés Elías, como un mago, hace aparecer bajo el sombrero con su pluma mágica, personajes muy simpáticos como la tía Marce, Tavo y Liska, Mano Ratón, Tío Conejo, una tortuga, una ardilla, unas sirenas, el capitán Jaime Brun, Melissa, Javier Perucho, Nordely, Lariana…
¿Saben ustedes en qué parte de Bogotá, venden sirenas? Sí, de esas de mar, de agua y sal, de aire y sol. Y el mago, el genio creativo, sabe en dónde encontrarlas para llevar al visitante hasta donde las venden porque está necesitado de aumentar su colección.
Es de admirar en estos cuentos la magia que tiene el autor para que sus lectores queden atrapados desde la primera línea: El hombre tomó la determinación de vender su alma. Pero no al diablo, sino a Dios, porque si el diablo compra almas, Dios también puede hacerlo.
Causa también grata impresión en estos cuentos los lugares, los espacios que ocupan o recorren los personajes y sus acciones: uno puede estar en la fría capital, en la biblioteca Luis Ángel Arango, en la Julio Mario Santo Domingo…, otros, en las playas del Guatapurí, en Cartagena de Indias, en Barú, en Sahagún, en Sincelejo, en Tolú, Tierra Alta, en cualquier rincón del Caribe, en una plaza y en el alma de los enamorados.
Qué buena producción, qué buen libro que podría convertirse en un modelo para los jóvenes que tienen inclinación por la escritura y nadie les resuelve el problema de desenredar los acontecimientos y lanzarlos en una sorpresa final, única e impensable.
Para nosotros, adultos comprometidos con la lectura y la escritura es un plato exquisito y podría ser un manual de buena redacción, suspenso, intriga y manejo apropiado del lenguaje.
El coleccionista de sirenas de Andrés Elías Flórez Brum, que también es el título de uno de los cuentos del libro, ha nacido para quedarse, caminar con nosotros, y florecer.
Bienvenido a la luz pública, bienvenido a la luz de los ojos de miles de lectores. Bienvenido El coleccionista de sirenas a la mesa de la buena narrativa colombiana.

Guillermo Quijano Rueda*: Profesor de literatura. Narrador, Poeta. Con varios libros publicados de literatura infantil y juvenil. Orienta talleres en las escuelas y colegios de Bogotá. Premios nacionales en poesía y narrativa.


martes, 2 de mayo de 2017

TRES POEMAS TRISTES


Uno de los integrantes de nuestro grupo poético 'Esperanza y Arena', Darío Iturregui, nos complace con el hervor de su poesía y nos deleita con tres de sus poemas, expuestos a continuación:

TRES POEMAS TRISTES





      ELEGÍA

       
            Por la olvidada Mocoa,
            cuando nos enteramos 
            de su horrible catástrofe. 

        
         I

¡Ay, negro cielo de abril en sus comienzos!
Amanecer de sábado... sábado en tarde
... anochecer de nuevo sin estrellas...
¡Rueda la tempestad!
¡Oscuras aguas se han derramado todas!
¿Dónde pondrán las manos esta cosecha horrenda
de sangre y llanto, roca y muerte, árboles partidos
y casas arrancadas por el lodo?
Lóbrega está Mocoa, tristes los muertos.
Niños y adultos acurrucados lloran
sin salir de su espanto.


        II

¡Ay, qué helada está la noche... y el dolor qué solo está!

¡Cientos de muertos!

¡Cientos de heridos!
¡Cientos de huérfanos!
¡Cientos de desaparecidos!...
Vociferan, gritan los pobladores con sus opacas voces,
dolor amargo de los que sobreviven...
Padres, madres, hijos,... abuelos,
eslabones rotos de la Mocoa antigua,
sangres que la avalancha ha revuelto con todo...

ventanas, puertas, pantallas, motos, mesas,

platos, cuadernos, maletines, cometas... todo revuelto
sumado a la miseria de los pobres de siempre.


        III

Un perro joven herido, echado yace en el lodo

en frente de lo que fuera la casa de sus amores.


La calle ha desaparecido, el barrio ha sido arrasado 

¡ay, hasta el hondo abismo!....
Del alto bajan las gentes entre gritos y plegarias 
y blasfemias de  impotencia.

¡Ay, por la maldición del cielo y la humana negligencia!


       IV




El Putumayo se queja, todos lloran a Mocoa.

Las manos del viento la estremecen y se alejan.

Los hombres vivimos ciegos con la sombra desolada
                                                 y la pobre alma muerta... 
en vez de vivir unidos... sin ojos llenos de pena.

La tarea está por hacer en el pulmón de la Tierra .
El eco de las montañas
ásperamente repite el lamento de los ríos


                                                   en el llano y en la selva. 


/////





BITÁCORA DE LOS NIÑOS MUERTOS


¡El pueblo se ha hecho presente
entre el pantano y las rocas

llorando por sus retoños!

¿Adónde los llevó el río,
si en la tarde habían jugado
entre sus frescos abrazos?

¿Quién es la de voz medrosa
que los llamaba en la noche
sobre el río de las cruces?

¿En qué aguas cenagosas
han ido a morir los sueños
que los niños no vivieron?

¿Y sus amores de niños
y sus labios primorosos
y sus castillos de arena
y el brillo de sus ojos...
renacerán en las flores
cuando broten en el lodo?


/////


MARCHA DEL PUEBLO


Redoble de los tambores.
Lamento de las cornetas.
Se abren de par en par las puertas del cementerio.
El ruido de la montaña rodando aguas abajo 
de este fatídico abril será recordado siempre 
en San Miguel de Mocoa, la Ciudad Nueva.
Y los barrios con sus calles serán nombrados igual
que aquí en la vieja Mocoa, flor marchita entre las hojas



                                             de su historia y su leyenda.

Mocoa de Nativos que nunca se sometieron,
Mocoa de la Colonia, Mocoa de la República, Mocoa del Exterminio 
pues  han robado sus tierras y saqueado sus riquezas...


Redoble de los tambores.

Lamento de las cornetas.


Darío Iturregui Duque
-Integrante del Grupo Esperanza y Arena, de Bogotá-.
Armenia, Q. Abril 29 de 2017

martes, 15 de noviembre de 2016

LO QUE BOB A SU MANERA CANTÓ EN VERSOS PROFUNDOS


                                   "Para Francoise Hardy / a la orilla del Sena"
                                                                                      Bob Dylan.






  
...Hola, Soledad. Te venía contando lo que Dylan Thomas nos indujo a escribir y lo que Bob, su pupilo, pudo haber cantado en verso. Marineros en tierra en los años 60 -cantó Alberti- acá en el centro, en frágiles embarcaciones, es decir, bicicletas y en general de a pie, enfrentamos elementos inciertos, policías trepados en los mangos del pueblo, francamente peligrosos ellos, y en el batallón soldaditos de plomo, campesinos en su mayoría y analfabetos; tempestades de alcohol con Pedro Infante a la cabeza, incendios pulmonares de Pielrojas sin filtro, quemas de pastizales cerca al río por física maldad; esporádicas peleas a la salida del colegio, en lucha libre o a mordisco limpio, mientras Julio Sosa alternaba con Gardel la famosa Cumparsita.

Era el tiempo de las invitaciones de izquierda, reafirmada en los 30 y recrudecida en el 48 con el asesinato de Gaitán; los periódicos a veces lo comentaban: armados unos con pistolas hechizas y escopetas de fistol, buscadores de un nuevo orden con justicia social, teorizantes otros en cafés y colegios; por otro lado, derechas azuzadoras acostumbradas a lo de siempre, con los de siempre; grupos de centro que servían de palanca a los extremos; presidentes y expresidentes que ampliaban sus poderes al estilo Napoleón -como algunos hacen hoy- y un Senado que alimentaba la concentración de la riqueza en pocas manos, igual que hoy.

Afuera, Johnson y Kossigin se reúnen ampliamente, comen ampliamente y ríen ampliamente. China comunista dice sí a la bomba atómica. Tirios y troyanos -sabios científicos de las potencias- trabajan con intensidad para mejorar de una vez por todas esos comprimidos nucleares,... Entre tanto, el resto de la tecnología pasmosa incólume avanzaba, igual que ahora. Y el amor, ah el amor -los celos, los odios, de bellas ninfas y de eritnias sojuzgadas, maltratadas, y de muchachos machistas, de faunos homosexuales y de no pocos bisexuales- como a vulcanos mancos u odiseos enfermos, nos vapuleaba al viento sin remedio, tanto fue así, que la revolución de los peludos intelectuales se quedó en veremos.



Soledad, las mejores anécdotas se dieron con el Mayo francés. París era una fiesta. Colombia, per se, también era una fiesta y bastante complicada. Aquí en casa, Gonzalo Arango y sus secuaces poetas hacían reventar de rabia a papis y mamis y, en general, tallaban de pura piedra a la alcanforada burguesía con sus ingeniosas naderías. El viejo Fernando González (de Viaje a  Pie) cogíase de la risa la barriga, animándolos a continuar las embarradas de sus inconscientes espíritus. Entonces el Frente Nacional estaba en forma: los dos rancios partidos, tan hermanos ellos, guardaron sus pistolas -las más largas- al mejor estilo mejicano y se repartieron el poder por la mitad -lo que tanto buscaban-, ¿acaso no éramos occidentales civilizados? 



La educación (¡!), la educación escolar con sus modelos (liberal, democrático, antimarginal, crítico, etcétera) surgidos desde la toma de La Bastilla (1789), rica tentación fue para unos y otros -los de siempre y los nuevos-, cada uno en su espacio explicaba y daba razón de todo, cada quien producía, tal vez muy a su pesar, un discurso cerrado excluyente de otras explicaciones -cierta globalización en ese entonces-, y cumplieron con distorsiones su objetivo, pues los del poder siempre sabían lo que hacían, no la academia. Así, la cultura debía ser una; la educación, una; la ciencia, una; el mundo, uno,...sin orientalismos ni andinismos, sin variantes ni pluralismos. Que lo digan si no, Europa y Norteamérica.

Tú eras una niña entonces, por eso te cuento en prosa lo que Bob Dylan cantó en versos poéticos. No sería mayo, aunque sí el 68,  y pronunciábamos mal oiseau, oui, merci, Sartre, Rousseau, Camus.  Por aquellos meses, yanquis y rusos se reparten sus influencias sobre el globo. En Viet Nam, suicidas bonzos protestan a católicos ventajosos que les impiden los templos al santo Buda. En Saigón, ejércitos fratricidas por doquier disparan su metralla. Un poco más abajo, en la Cochinchina, el invasor gringo suma sus matanzas. -En la Life, la revista famosa de portadas brillantes, desnuda la pobre niña amarilla corre despavorida al ser quemada por una bomba napalm, presa de horror sus hermanitos la miran pasar como en una pesadilla-. Árabes y judíos se matan en la "Guerra de los seis días". Rusia invade a los checos. Estados Unidos a los dominicanos.  Soviéticos proárabes, norteamericanos projudíos. Cuba desconfía hasta de Pablo Neruda. (Acá en nuestro patio trasero, muere olvidada María  Cano, mientras el Frente Nacional está feliz porque las pistolas apuntan contra las guerrillas liberales de las Farc y contra los campesinos más pobres y arrinconados;  a su vez, todos los anteriores continúan arrinconando a los indígenas). El terror nuclear cubre la Tierra -igual que hoy. Los callados pacifistas vociferan.



A grandes rasgos te bosquejo diversos acontecimientos, también con la intención de que sepas cómo se desperdició una excelente oportunidad en aquel tiempo. Líderes de unos y otros países no tuvieron la visión ni el desapego, el desapego del alto poder que detentaban, la visión que el tiempo reclamaba. Se tuvieron a mano ideas, conceptos, poder y técnicas diferentes del pasado humano -y hasta de su naturaleza-. Sin embargo, los poderosos solamente pensaron en sus egoísmos y en perfeccionar las explosiones, la energía, las máquinas y los plaguicidas con un ahínco capaz de aniquilar pueblos y naciones enteras, inclusive toda la vida del planeta. La historia, la razón, el progreso, la justicia social, la libertad real de pensamiento, fuéronse desdibujando... en el agua, en la tierra, en el aire y en el fuego. El género humano mostróse corto, inepto para resolver los problemas económicos y sociales que doblegaban a los pueblos, al mundo entero. Hoy,  Soledad, el 90% nos estamos convirtiendo en limosneros. Razón tenía el filósofo: el enemigo está aquí detrás del pecho. O si lo prefieres: "el sapo negro que saltó de la primera charca del mundo / y está aquí, aquí, aquí, agazapado en mis sesos, / sin dejarme ver el Amor y la Justicia." /.../ como cantó el andariego León Felipe en los años 40, Dylan Thomas a inicios de los 50 y  Bob Dylan a finales de los 60. Nos aniquilamos por la economía y por la explotación salvaje y desventajosa sobre las mayorías, no es tanto el interés por el conocimiento ni por el bienestar de la especie. El hombre libre no existe. El presente es una peste. Las bombas ya son perfectas.



Darío Iturregui D.





lunes, 7 de noviembre de 2016

LA MUJER Y EL TANGO

Por:  Maria del Socorro Jaramillo


                                                   MALENA

 

 

 


Al embrujo del tango no  han podido escapar ninguno de los cinco continentes. Los motivos del tango son inagotables y existe una íntima relación entre el sentimiento, el amor, el pasado, el barrio y la mujer como inspiradora y compositora.

El tango es un poema y lo veremos en la mayoría de sus letras, como digno ejemplo de esto tenemos el tango “Malena”.


Malena canta el tango como ninguna
y en cada verso pone su corazón.
A yuyo del suburbio su voz perfuma,
Malena tiene pena de bandoneón.
Tal vez allá en la infancia su voz de alondra
tomó ese tono oscuro de callejón,
o acaso aquel romance que sólo nombra
cuando se pone triste con el alcohol.
Malena canta el tango con voz de sombra,
Malena tiene pena de bandoneón.

Tu canción
tiene el frío del último encuentro.
Tu canción
se hace amarga en la sal del recuerdo.
Yo no sé
si tu voz es la flor de una pena,
só1o sé que al rumor de tus tangos, Malena,
te siento más buena,
más buena que yo.

Tus ojos son oscuros como el olvido,
tus labios apretados como el rencor,
tus manos dos palomas que sienten frío,
tus venas tienen sangre de bandoneón.
Tus tangos son criaturas abandonadas
que cruzan sobre el barro del callejón,
cuando todas las puertas están cerradas
y ladran los fantasmas de la canción.
Malena canta el tango con voz quebrada,
Malena tiene pena de bandoneón.



Es sin duda Malena uno de los tangos más poéticos, escuchados y estudiados del repertorio argentino. El origen de su letra y de quien la inspiró se ha convertido en un mito.
La letra de Malena fue creado por el poeta Homero Manzi en el año 1.941 y musicalizado por Lucio Demare.
 Para algunos Malena de Toledo ( Elena Tortolero) cantante de cabaret en ciudad de Mexico por los años de 1.929, fue quien inspiró a Homero Manzi,  quien lo inspiró, cuando el la conoció y  prometió hacerle un tango.
Pero realmente para los estudiosos Malena, es una ficción de la vasta experiencia del poeta Homero Manzi con las mujeres, entre otras con la cancionista Mercedes Simone.
La versión de que la inspiradora de este tango hubiera sido Nelly Omar, ha sido ampliamente desmentida por los conocedores del tema. Cierto es que el poeta Manzi y la cantante Nelly Omar sostuvieron un muy sonado romance, pero para esta fecha ya había aparecido en 1.941 la letra del tango. De lo que, si no queda duda, es que el poeta compuso la letra del poético tango “Ninguna” inspirado en Nelly Omar, cuando esta lo abandona.

NINGUNA

(1942)
Letra: Homero Manzi
Música: Raúl Fernández Siro

 Esta puerta se abrió para tu paso.
Este piano tembló con tu canción.
Esta mesa, este espejo y estos cuadros
guardan ecos del eco de tu voz.
 Es tan triste vivir entre recuerdos...
Cansa tanto escuchar ese rumor
de la lluvia sutil que llora el tiempo
sobre aquello que quiso el corazón.

 No habrá ninguna igual, no habrá ninguna,
ninguna con tu piel ni con tu voz:
 tu piel, magnolia que mojó la luna;
 tu voz, murmullo que entibió el amor.
 No habrá ninguna igual, todas murieron
en el momento en que dijiste adiós.

 Cuando quiero alejarme del pasado,
es inútil... me dice el corazón.
Ese piano, esa mesa y esos cuadros
guardan ecos del eco de tu voz.
 En un álbum azul están los versos
que tu ausencia cubrió de soledad.
Es la triste ceniza del recuerdo,
nada más que ceniza, nada más...

c,f.r.  www. Todotango. Por Ricardo García Baya y Néstor Pinzón



 EL TANGO Y SUS ORÍGENES



Nace el tango en ambas márgenes del Río de la Plata entre los años de 1.850 y 1.890. Al comienzo se bailaba en la ciudad de Buenos  Aíres y San Telmo  entre los inmigrantes europeos, rioplatenses, negros, mulatos y marineros.
Se le incorporó luego el bandoneón, como instrumento  imprescindible, a los pianos, guitarras criollas, contrabajos y violines.
Luego surgió el tango “Arrabalero” que  bailaban hombres y mujeres estrechamente abrazados y que escandalizó a la sociedad, que fue asociado directamente con la lujuria y condenado  por la iglesia católica por lo que este género que empezaba a tener mucha aceptación entre los habitantes   se refugió en los burdeles.
En 1.910 se bailó en París y logró imponerse con gran glamour en las grandes capitales europeas y tuvo aceptación mundial. Siendo  Medellín la ciudad  donde muere trágicamente Carlos Gardel, su principal representante, la que convierte al tango en parte de su cultura popular.
Jorge Luis Borges dedicó muchas de sus páginas a este fenómeno, he aquí unos versos de su poema “Tango” musicalizado por Astor Piazzolla. 


…”Esa ráfaga, el tango, esa diablura,
los atareados años desafía;
hecho de polvo y tiempo, el hombre dura
menos que la liviana melodía,
que sólo es tiempo.
El tango crea un turbio
pasado irreal que de algún modo es cierto,
un recuerdo imposible de haber muerto
peleando, en una esquina del suburbio”....

*Borges, J. L. (1964). El Otro, El Mismo. Emecé Editores

  c.f.r. www. El tango y sus orígenes


LA MUJER Y LAS LETRAS DEL TANGO



Ubicando el tango desde 1.880 hasta los años 1.960 encontramos que en  las primeras letras del tango se condensa una mujer entre la madre y la prostituta como corresponde al varón machista de la época.
“La mujer como la lengua son creaciones” y la mujer se ubica de acuerdo al discurso que la determina, entre la debilidad y la fortaleza como bien lo describe el Lunfardo.

En las dos primeras décadas del siglo pasado las letras de los tangos le cantan a la mujer que para salir de la pobreza sólo encuentra la prostitución como medio de escalar posición social y después de llegar a ese mundo terminan siendo las cabareteras  de los años 20 y mueren en medio de la soledad y el dolor. Entre estos tangos tenemos entre otros “Flor de Fango”,  “Margot”, “Zorro Gris” y “Mano a Mano”.

“Rechiflado en mi tristeza, te evoco y veo que has sido
De mi pobre vida paria sólo una buena mujer
Tu presencia de bacana puso calor en mi nido
Fuiste buena, consecuente, y yo sé que me has querido
Como no quisiste a nadie, como no podrás querer

Se dio el juego de remanye cuando vos, pobre percanta
Gambeteabas la pobreza en la casa de pensión
Hoy sos toda una bacana, la vida te ríe y canta
Los morlacos del otario los tirás a la marchanta
Como juega el gato maula con el misero ratón”…

(tomado de Mirta Vázquez, publiczdo enn la revista Club de Tango No 37, Buenos Aíres 1.999)

LA MUJER EN EL TANGO


En la sociedad machista que trajeron los conquistadores españoles e impuesta por la iglesia católica  que ponía a la mujer en un estado de sumisión desde  El Río Bravo hasta la Tierra del Fuego  fue muy difícil que surgieran las mujeres. Sin embargo existieron valientes mujeres trabajadoras y estudiosas que logran independizarse y destacarse en el periodismo, en la poesía, en la medicina y el derecho.
La mujer aparece en el tango ya no como inspiradora sino como compositora y cancionista. Muchas de ellas tuvieron que firmar sus composiciones con los  nombres de sus hijos. Es el caso de la primera letrista de tango María Luisa Carnelli  que firmaba como Luis Mario. Igualmente Macaela Sastre que firmaba con el nombre de su hijo Rodolfo.
Merece destacarse a la Señora Merello, cantante, actriz y gran contradictora de la época mas conocida con el nombre de Tita de Buenos Aíres.
Otras compositoras y cantantes fueron: Azucena Maizani,   Rosita Quiroga,  Nelly Omar, Mercedes Simone,  Ada Falcon y Libertad Lamarque.
En los años 60 surgen, entre otras : Susana Rinaldi, Eladia Blazquez y Amelita Baltar, quienes le dan una nueva poética a las letras del tango.
En las letras del tango se idealiza a la madre y se tiende a resaltarla como a la “madrecita buena”, aquellas que abandonan todo para levantar a sus hijos, o letras que resaltan a aquellos hombres que la abandonan por ir tras de una aventura, como las letras de los tangos, entre otros: “ El Huérfano”,  “Consejo de oro” y  “La casita de mis viejos”.
Esas “Madrecitas” años después pasarían a ser las Madres de Mayo  que luchan con una fuerza increíble por sus hijos y la reivindica con una dignidad emblemática.

c.f.r. (Tomado de María Angélica Cabrera)